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Trastorno de pánico

Trastorno de pánico

El trastorno de pánico es un tipo de trastorno de ansiedad. Se trata de un miedo y ansiedad intensos, que se presenta con síntomas físicos y pueden durar segundos, minutos y en algún caso horas. En el aparecen ataques de pánico recurrentes, que surgen espontáneamente unas veces sin causa directa y otras por situaciones de estrés o miedo .

¿Cuáles son los síntomas ?

Un ataque de pánico se presenta con:

Síntomas físicos

  • palpitaciones y taquicardia
  • Temblores
  • Falta de aliento o dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Dolor de cabeza
  • Sudoración
  • Mareos, desmayos, sensación de desvanecimiento
  • Escalofríos o sofocos
  • Náuseas
  • calambres abdominales
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo .

Síntomas cognitivos

  • pensamientos catastróficos : «voy a tener un infarto «, «voy a desmayarme » «voy a perder el control» «tengo que salir de aquí», «voy a morirme»,
  • Sensación de peligro o fatalidad inminente
  • Sensación de irrealidad, pensamiento de que lo que sucede no es real, que no está allí.

Síntomas conductuales

  • Abandonar la situación lo más rápidamente posible
  • Evitar situaciones en el futuro

Síntomas del Trastorno de pánico

  • Ataques reiterados de pánico
  • Cambio de actividades diarias debido a la preocupación de que se produzca otro ataque.
  • Miedo a las consecuencias de estos ataques (volverse loco, perder el control, que sea un ataque cardíaco…)
  • Inquietud persistente por la posibilidad que aparezcan más crisis

No son peligrosos, producen mucho miedo, de echo la persona puede pensar que se va a morir y puede llamar a una ambulancia. Afectan a la calidad de vida. Los síntomas pueden ocurrir en cualquier momento o lugar. La persona por ello comienza a evitar lugares que le despiertan sentimientos de miedo o a evitar salir de casa por si le sucede. El miedo puede dominar su vida. Además pueden interferir en la vida diaria de la persona y causar una depresión. También es frecuente que aparezca agorafobia, un miedo a sentirse atrapado en un lugar donde no se puede escapar.

Crisis

Según el modo de inicio y circunstancias se pueden clasificar las crisis en :

  • Espontáneas o inesperadas: aparecen sin ningún tipo de desencadenante.
  • Desencadenadas por ciertas situaciones. Aparecen después de la exposición o anticipación de un estímulo.
  • Predispuestas por situaciones. Aparecen con un desencadenante ambiental

A veces aparece debido a situaciones de estrés. Con tratamiento de psicoterapia la persona mejora. Otras veces es necesaria la medicación.

Causas del Trastorno de pánico

Entre los factores que pueden influir en su aparición están los siguientes:

  • Genética: dentro de una misma familia algunos miembros lo manifiestan.
  • Desequilibrio en las sustancias químicas del cerebro. Una liberación de catecolaminas favorece el nerviosismo, la agitación y taquicardia.
  • Alto estrés
  • Preocupaciones sobre la salud. Una preocupación excesiva por la salud puede iniciar la crisis. La persona empieza a buscar signos que indiquen el desarrollo de la enfermedad. Una interpretación errónea de los síntomas físicos puede desencadenar el pánico.
  • Carácter sensible al estrés y tendente a emociones negativas
  • Aparecen sin ninguna causa.

Aunque la primera vez que ocurren no está claro porqué ha sido, si siguen apareciendo normalmente van unidos a ciertas situaciones. Es una respuesta de nuestro organismo a una situación de peligro pero en este caso no hay un peligro real. Se produce una sobreactivación de áreas cerebrales que procesan las emociones. El miedo estimula la liberación de noradrenalina. Será la serotonina la que regula esta respuesta.

¿A qué edad puede aparecer ?

El trastorno de pánico puede comenzar en la adolescencia o en la edad adulta.

Factores de riesgo del Trastorno de pánico

  • Antecedentes familiares
  • Estrés importante como la muerte de un familiar o una enfermedad grave
  • Un suceso traumático como una agresión sexual o accidente grave
  • Cambios importantes en la vida como la llegada de un bebé o un divorcio, cambios laborales, etc
  • Un problema de salud
  • Antecedentes de maltrato físico o abuso sexual
  • Exceso de excitantes como café o cafeína.

Complicaciones

  • Fobias específicas
  • Depresión, ansiedad o otros trastornos psiquiátricos
  • Rechazo de situaciones sociales : aislamiento social
  • Problemas en casa o en la escuela
  • Consumo de sustancias
  • Riesgo de suicidio
  • Problemas económicos

Para algunas personas este problema se convierte en agorafobia por la evitación de lugares donde no puedan ser atendidos en un ataque o ser dependiente por miedo a quedarse solo.

Consecuencias del Trastorno de pánico

Cuando una crisis de pánico aparece, la persona empieza a generar una situación de alerta derivada del pensamiento de que puedan aparecer de nuevo. A esto se le denomina ansiedad anticipatoria. El recuerdo de esta experiencia es altamente desagradable para la persona y la simple posibilidad de que suceda genera gran malestar. Además hay una interpretación de los síntomas físicos y psíquicos, que les lleva a pensar que pueden tener un problema cardíaco, un importante enfermedad, que se pueden volver locos, o miedo a perder el control.

Se produce además una tendencia a autoobservarse de forma permanente buscando señales internas corporales. Esta focalización de la atención en los síntomas aumenta la probabilidad de que aparezcan sensaciones que de nuevo ponga en marcha una crisis. Cuantas más veces aparezcan estos episodios, más miedo a que vuelvan a manifestarse. Es el «miedo al miedo«.

Evolución del Trastorno de pánico

Ante el miedo a que se pueda producir una sobregeneralización excesiva. La persona empieza a dejar de ir a los lugares o situaciones en los que sucedió la crisis o donde piensa que si le sucediera no podrá escapar o estará en peligro. Si la crisis se presentó en la calle puede empezar a no pasar por esa calle y además evitar estar en la calle. Ello le puede llevar a mayores conductas de evitación, y la persona sigue aumentando los lugares de peligro : trasporte, centros comerciales, parques,…etc.Este puede ser el comienzo de la agorafobia. Además si la persona no trata este problema puede derivar en otras enfermedades como depresión o el aislamiento social.

Cuando aparecen varias crisis, si no se trata también hay riesgo de que se convierta en un problema crónico afectando entonces a la calidad de vida de la persona, a su bienestar y autoestima. Incluso la persona se puede autoconfinar y no salir de casa por miedo a que suceda una crisis.

Es muy frecuente que la persona acuda repetidamente a urgencias y consultas médicas, y que se realice muchas pruebas que confirmen que padece una enfermedad. Lo que se encuentra es que no hay diagnóstico médico, o se le dice que realmente no padece ninguna enfermedad . Esto perjudica más a la persona sumiéndola más en su problema y generándole más desesperanza en salir de este trastorno al no conocer su diagnóstico real o que es lo que realmente le pasa.

Prevención

  • Tratarse el problema cuanto antes
  • Hacer actividad física o deporte regular para bajar la ansiedad y reducir la posibilidad de que aparezcan
  • No limitar la vida diaria
  • Identificar el origen del estrés y lo que desencadena los ataques de pánico
  • Evitar cafeína, tabaco y drogas

¿Qué hacer ante un ataque de pánico ?

Reconocer el ataque de pánico.

Aparece tan de repente que a veces no da tiempo a darse cuenta. En el momento que la persona lo identifica es más fácil darse cuenta de los pensamientos catastrofistas. Se pueden identificar y racionalizar. De esta forma ante los síntomas que aparecen aunque pueden ser desagradables se puede mantener la calma sabiendo que no son peligrosos.
Controlar El cuerpo. Los síntomas físicos se pueden reducir mediante técnicas de relajación y respiración. Se puede eliminar totalmente la ansiedad. Esto elimina la hiperventilación que aparece. Estar relajado y respirar con calma son conductas contrarias totalmente al ataque de pánico. Para que sepa en ese momento practicar estas técnicas es necesario aprenderlas realizándolas de forma regular. La mente. para eliminar las interpretaciones que la mente hace en el ataque de pánico es conveniente: – distraerse de los pensamientos aterradores que aparecen – poner a prueba y cuestionar esos pensamientos

Distraerse. La distracción rompe el ataque de pánico. En el momento que la persona deja de centrarse en lo que ocurre en su interior y pone el foco de su atención en lo que sucede a su alrededor. Con practica esto durante 3 minutos, es suficiente. Hay muchas formas de realizarlo y cada uno puede saber aquello que le funciona. Desde observar lo que ocurre a su alrededor, lo que oye, lo que ve, contar algo como tiendas, personas, etc. Si al distraerse no ocurre nada terrible, eso implica que nada terrible iba a ocurrir realmente.

Cuestionar los pensamientos

Identificar los que causan ansiedad y desafiar los pensamientos que aparecen sustituyéndolos por otros más útiles o realistas. Por ejemplo: «¿será un ataque al corazón ? » sustituirlo por «ya me ha pasado otras veces y no me ocurre nada malo».

Autoinstrucciones positivas. «Voy a aceptar este malestar sin luchar contra él, igual que aparece se va» . » En unos minutos volveré a sentirme bien de nuevo».

Comportamiento. La mejor manera de superar el pánico es enfrentándose a él. Las conductas de evitación, escape o comportamientos de seguridad lo mantienen. Cuando la persona se pone a prueba y realiza los comportamientos que teme, se da cuenta de que en realidad no son dañinos como temía. Se necesita hacer frente a : La evitación: afrontar de forma progresiva las situaciones temidas, aumentando el tiempo y manejando y disminuyendo la ansiedad en ellas. El escape: en lugar de escapar de determinadas situaciones, permanecer en ellas hasta que el pánico disminuya. Por ejemplo no salga de una tienda sin comprar aquello que deseaba. Comportamiento de seguridad. Observar las acciones que se realizan para sentirse a salvo y reducirlas. Ej. ir solo por un lugar que queremos ir acompañado, etc.

Tratamiento del trastorno de pánico

La terapia cognitivo-conductual es eficaz en el tratamiento. En algunos casos se necesita también medicación, para regular síntomas. Concretamente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). En general el problema es necesario tratarlo desde la psicología para perder el miedo y la vulnerabilidad que lo caracteriza.

La información y educación del paciente sobre este trastorno y su desarrollo le ayuda a entender la enfermedad. Es importante que la persona conozca e identifique el mecanismo de formación de los síntomas físicos y psíquicos de la ansiedad en estas crisis. Puede prevenir otros problemas derivados como depresión, trastorno de ansiedad y abuso de sustancias. A toda la esta información y explicaciones dadas la denominamos psicoeducación.

El objetivo del tratamiento es reducir el número de los ataques de pánico y la intensidad de los mismos. Para ello se aprende a controlar el ataque de ansiedad y sus síntomas.

Técnicas

  • Reestructuración cognitiva para intervenir y cambiar los miedos de la persona . Por ejemplo el temor a morir, volverse loco, o perder el control. Se producen cambios en la forma de gestionar los pensamientos, síntomas, emociones y conductas. Se aprende a modificar las creencias erróneas sobre la ansiedad y crisis. Con ello se reduce el sufrimiento emocional, el miedo y el pánico.
  • Aprender a interpretar de forma objetiva las sensaciones físicas. De esta forma no se iniciará el círculo : sensación física- interpretación catastrofista- miedo o angustia- excitación fisiológica- ataque de pánico.
  • Exposición a las sensaciones corporales y situaciones que aparecen en las crisis tanto internos como externos
  • Eliminar conductas de seguridad y evitación ( evitar ir a algunos sitios, huir de situaciones, …)
  • Técnicas de relajación y de respiración .
  • Técnicas de conexión mental. Estas técnicas incluyen tareas para centrar la atención en lo que se percibe en ese momento a través de los sentidos. Ejemplo de ello es buscar y nombrar cosas que se pueden ver, oír, … son muy adecuadas en estos casos.
  • Reflexión personal sobre los hechos de la vida que están relacionados con los ataques de ansiedad para tratarlos.